lunes, 15 de julio de 2013

CAPÍTULO 8

Alaïs me coge del brazo y entramos en el restaurante. En seguida nos atiende un maître y nos lleva a un reservado con una mesa preparada para dos. Alaïs me retira la silla para que me siente. 'Todo un caballero', pienso. Él se sienta en frente de mí. No hablamos, simplemente nos miramos en silencio, aunque no es un silencio incómodo. Al cabo de un rato, llega el camarero para atendernos. Yo me pido un Peixe assado, una espercie de pescado asadoa la parrilla con vegetales, y un Nestea, y Alaïs se pide una chuleta de porco frita, que es carne de cerdo frita en aceite con vegetales, y una Coca-cola. Cuando el camarero se marcha con nuestro pedido, Alaïs rompe por fin el silencio que nos rodeaba.
-Bueno... ¿Qué te parece Miami?
Bueno, es una forma de empezar una conversación, pero no me esperaba que me preguntarse por mi destino de trabajo, la verdad.
-Mmm... Está bien. Por lo menos para mí, ya que me siento mucho más cómoda si estoy cerca de la naturaleza.
-¿En serio? No lo sabía...
-¿No? Se supone que los Creadores tenéis que estar informados de todo lo que rodea a los Buscadores, ¿no?
-Se supone. Pero últimamente no estoy haciendo muy bien mi trabajo.
-¿En serio? ¿Y a qué se debe eso? Si puede saberse, claro.
-No es por nada en particular. Simplemente, estoy un poco distraído.
Después de eso, Alaïs se queda mirándome fijamente. Ojalá supiera lo que pasa dentro de su cabeza en estos instantes. En seguida, llega el camarero con nuestro pedido. No hablamos mucho durante la cena, sólo unos pocos comentarios sobre la cena, el tiempo y poco más, pero me lo estoy pasando realmente bien. No quiero admitirlo, pero el simple echo de estar cenando con Alaïs, hace que me sienta la chica más feliz del mundo. Al acabar, Alaïs me pregunta si quiero ir a tomar una copa con él. Obviamente, le respondo que si. No va a pasar nada por una copa, ¿no? Pagamos la cena y nos dirigimos a un pub cercano. El ambiente es muy bueno y la música no para de sonar. Después de la segunda copa, decido salir a tomar un poco el aire y le pido a Alaïs que me acompañe. Justo al salir, algo me golpea fuertemente la cabeza y todo se vuelve negro.

Lo primero que veo al despertar son sus ojos. Esos increíbles ojos verdes que me vuelven loca y que tantos problemas me han causado. Sonrío al verlo a mi lado. No recuerdo nada de la última noche, ni siquiera como he llegado aquí. Sigo mirándole y me doy cuenta de que sus ojos brillan más de lo normal. Ha estado llorando.
-Buenos días, bella durmiente-solloza
-Buenos días, Alaïs.
-¿Qué tal estás?
-Pues...bien...-respondo dudosa
Intento incorporarme para descubrir dónde me encuentro, pero Alaïs vuelve a tumbarme delicadamente por los hombros.
-No, no te levantes. El médico ha dicho que debes guardar reposo.
¿Mé...médico? ¿Qué médico? ¿Dónde estoy?-pregunto nerviosa
-Shh... Náyade, tranquila. Tranquila.
Alaïs me abraza y me acuna un rato contra su pecho. Cuando consigo calmarme un poco, me susurra.
-Estás en un hospital. Acabas de despertar de un coma. Hace una semana que no te despiertas. ¿No recuerdas nada?
Cierro los ojos e intento recordar algo de hace una semana. Lo veo todo borroso, apenas recuerdo nada. Bueno, si, recuerdo haber ido a cenar con Alaïs a un restaurante de la costa de Miami. Recuerdo haberlo pasado estupendamente y haber ido después a un pub cercano. A partir de ahí, los recuerdos de esa noche se van haciendo cada vez más borrosos.
-La verdad, apenas recuerdo nada después de la segunda copa... Creo que acabé borracha.
-No. No ibas borracha. Sólo tomaste un par de copas, nada más. Lo que pasó fue que nos tendieron una trampa. Uno de los Creadores veteranos me vio entrar contigo en el pub. Al salir, te dieron un golpe en la cabeza creyendo que ta había capturado. Hubo una pelea justo antes de que llegara la ambulancia que te había pedido. Yo... pensé que... podías... morir...
No lo puedo creer, Alaïs ha peleado por mí contra su propio compañero. Ahora que me fijo mejor en él, tiene un labio roto y un pequeño moratón bajo el pómulo. Además, está llorando de nuevo.
-¿Alaïs? ¿Estás llorando?
-¿Eh? No, no. Tranquila. No pasa nada...
Intenta secarse las lágrimas disimuladamente pero, en el último momento, se le escapa un sollozo apenas audible. No ha sido capaz de ocultármelo durante mucho tiempo.
-Alaïs, no intentes ocultármelo. Sé que estás llorando pero... ¿por qué?
-¡¿Que por qué?!-grita desesperado-¡Porque has estado a punto de morir por mi culpa! Si te hubiese pasado algo malo yo... yo...
-Alaïs... por favor, no llores... no por mi... no deberías... Tú eres un Creador y yo una Buscadora... es imposible...
-¡Me da igual que sea posible o no! Estoy dispuesto a renunciar a cualquier cosa por ti, porque estoy enamorado de ti...
No sé que decir. La verdad, soy muy mala para estas cosas. No sé cómo expresar mis sentimientos, pero si sé cómo demostrarlos. Agarro a Alaïs por la camiseta y lo atraigo hacia mí.
-Yo también estoy enamorada de ti...
Y le beso. Es un beso lleno de pasión y de palabras silenciosas, palabras de amor nunca dichas. Mi boca recorre la suya durante unos minutos que se me hacen eternos. Cuando por fin nos separamos, estoy jadeando, y Alaïs ha dejado de llorar. Ahora, un leve rubor sonroja sus mejillas. Ninguno habla. Todo lo que deberíamos haber dicho iba reflejado en ese beso. Él acerca su mano y me acaricia con ternura la mejilla.
-No sé tú-me dice-, pero pienso que de aquí puede surgir algo hermoso y a la vez extraño.
-Tienes razón- Puede ser complicado. Pero no perdemos nada por intentarlo. ¿No crees?
-Si. Podemos intentarlo. Pero habrá que sellar el trato de algún modo- sonríe con picardía-, ¿no?
-¿Ah, sí? ¿Y cómo se supone que vamos a cerrar el trato?
-Mmm... ¿Qué te parece así?
Y vuelve a besarme. Creo que está claro: Trato sellado.


jueves, 27 de junio de 2013

CAPITULO 7

Me dirijo al hotel para comer algo y pensar. Me paso por la habitación para recoger los tickets del almuerzo y bajo. Antes, miro el reloj. Solo son las 16:00. Bajo a comer y mientras espero que me atiendan le mando un WhatsApp a Nimue:

No me esperéis esta noche. Me ha surgido algo y no puedo ir con vosotros. Llegaré tarde al hotel, así que no me esperes despierta. Besos. Náyade.

Al cabo del rato, me llega su respuesta:

De acuerdo. Espero que no sea nada malo. Se lo diré a Marc. Besitos. Nimue.

En ese momento, llega el camarero con mi comida: una ensalada César y un Nestea. Me lo como todo en menos de media hora. Cuando acabo, subo a mi habitación para dormir un poco y prepararme para esta noche. Si de verdad Alaïs quiere salir conmigo porque le gusto, tendré que ponerme guapa. Me tumbo en la cama y me quedo dormida en seguida.

Me despierto sobresaltada. No recuerdo qué he soñado, pero seguramente fuera una pesadilla. Miro el reloj. Son las 19:30. Como no empiece a arreglarme no voy a llegar. Me dirijo al baño. Tengo un aspecto horroroso. Parezco un zombie en busca de comida. Ya lo arreglaré. Me desnudo y me meto en la ducha. El agua fría me recorre el cuerpo, me relaja y se lleva por el desagüe el miedo y la tensión con la que me he despertado. Mi cabeza no para de darle vueltas a la cena de esta noche. ¿Y si Alaïs no está interesado en mi? ¿Y si de verdad es una estratagema para capturarme? O... ¿Y si me estaba diciendo la verdad? No sé cuál de mis pensamientos es peor. Salgo de la ducha y me seco el pelo con el secador. Vaya, parece que hoy se están comportando. Normalmente me parezco más a un león que a una persona cuando salgo de la ducha. Me termino de secar y salgo del baño. Bueno, llego el dilema... ¿qué me pongo? Rebusco en mi armario hasta que doy con un vestido negro con mangas de encaje y espalda al aire. Es ajustado y corto, pero no demasiado. Es perfecto. Me pongo el vestido y termino de rematar el conjunto con unos pendientes largos plateados, unas sandalias plateadas, un colgante de oro que me regalo mi madre, un reloj y un brazalete, también plateado. Me miro al espejo. Mi aspecto a mejorado bastante. Me maquillo un poco y me echo unas gotas de colonia. Miro el reloj. Las 20:45. ¡No! ¡Quedan quince minutos! Salgo corriendo del hotel y me dirijo al restaurante. Por suerte, llego allí a menos 5, pero no soy la primera en llegar. Alaïs ya está esperándome. Lleva puesto unos vaqueros oscuros y una camisa blanca que resalta mucho más su piel bronceada. De repente, levanta la mirada y se fija en mi. Sonríe y se dirige hacia mi.
-Hola-me dice, y me da dos besos en la mejilla.
-Hola.
-Estás preciosa.
Me sonrojo. Nunca me habían dicho algo así.
-Gracias-respondo en un susurro.
-¿Entramos ya?
-Claro.


martes, 25 de junio de 2013

CAPÍTULO 6

Salgo de la cafetería dándole vueltas a lo que pasó en el callejón. Resulta que Alaïs quiere de mí algo más que capturarme. O eso espero yo... Decido dejar a un lado la búsqueda y saco la tarjeta de Alaïs y el móvil del bolsillo. En vez de llamarle, decido mandarle un WhatsApp:

Nos vemos dentro de 15 minutos en el callejón de antes. Náyade.

Su respuesta no tarda en llegar a mi móvil:

De acuerdo, en quince minutos estaré allí. Alaïs.

Todavía no puedo creer lo que voy a hacer. ¡Acabo de quedar con un Creador! ¡Yo, que siempre he defendido la naturaleza y odio a los Creadores desde que era una cría! No puedo haber cambiado tanto en estos años que llevo en la organización... ¿o sí? Llego 5 minutos antes de la hora que teníamos acordada, pero Alaïs ya está allí.
-Hola-me saluda
-Hola
-¿Te apetece ahora el café?-me pregunta con una mirada traviesa
-No... Solo quiero hablar.
-De acuerdo. ¿De qué quieres hablar?
-¿Qué quieres de mí?
-¿A qué te refieres?
Creo que mi pregunta lo ha pillado desprevenido. Su expresión delata la duda que siente al no saber qué responder.
-Me has seguido por algún motivo, y tengo la certeza de que ese motivo va más allá de los propósitos de vuestra organización.
-Tienes razón. Te he seguido, sí, pero mis motivos no tienen nada que ver con la organización. Me dejaste pensativo después de tu afirmación de antes, y creo que tienes razón. Si destruimos el último lugar con vegetación, no quedará nadie vivo para contemplar el alzamiento de la tecnología.
No puede ser. ¿Un Creador acaba de decir que no le gusta su organización? ¿Que prefiere al enemigo?
-Pero no es ese mi único motivo-continua-. Desde la primera vez que te vi en el avión no he parado de pensar en ti. Eres una chica muy guapa y me sentí atraído desde el principio. Pero no he sabido que eras una Buscadora hasta ayer.
Vale, esto es mucho más fuerte que lo de antes. ¿Le gusto? Y, ¿qué siento yo por él? La verdad, es bastante guapo. Pero es un Creador, se supone que debo odiarlo, aunque... Vale, sí, me gusta. Mucho.
-Vaya... No me esperaba esto, la verdad. Creía que tus motivos eran otros. Pero eres un Creador, y yo una Buscadora. Se supone que debemos odiarnos. No está bien que sientas eso. Además, seguro que es solo una estratagema para capturarme...
-¿Por qué no me dejas invitarte hoy a cenar y te demuestro que voy en serio? Me gustas mucho, Náyade, dame una oportunidad.
¿Qué le digo? Sé que no debería pero... Estoy intrigada, qué le vamos a hacer...
-De acuerdo... A... ¿las nueve en el restaurante donde te vi ayer?
-Vale. Allí nos veremos.
Y, antes de irse, se acerca a mí y me da un tierno beso en la mejilla. Se vuelve, sonriendo, y desaparece por la entrada del callejón. ¿Qué acaba de pasar?


domingo, 23 de junio de 2013

CAPITULO 5

La alarma de mi reloj suena a las 6:15. Nos quedan casi dos horas para salir. Me levanto y me voy al baño, intentando no despertar a Nimue, que ha hecho caso omiso de mi alarma. Me miro al espejo y veo a una chica de 19 años, rubia y con un ojo violeta y otro verde. No soy nada del otro mundo, pero qué le vamos a hacer. Me aseo y me recojo el pelo en una coleta muy alta. Cuando salgo del baño, Nimue ya está levantada.
-Buenos días.
-Buenos días-respondo
-¿Crees que hoy conseguiremos encontrar a algún otro Buscador?
-¿La verdad? No lo sé. Creo que lo de ayer fue cuestión de suerte. Si hoy seguimos en esa racha, probablemente encontremos a alguien más. Pero, quién sabe.
-Tienes razón. Aunque no debemos tirar la toalla a la mínima de cambio, ¿no?
-Exacto.
Después de esta breve conversación, bajamos a desayunar. Todavía nos queda media hora antes de salir.
Terminamos de desayunar y salimos del hotel para continuar la misión. Nimue se dirige hacia la zona norte de la ciudad y yo hacia la zona este. Sabemos que Marc se ha ido por la zona sur, de forma que esa dirección quedaba descartada. Después de despedirme de Nimue, bajo a la playa y me dispongo a rastrear mi zona. Camino a lo largo de la playa durante dos horas sin resultado alguno. Justo en el instante en que decido parar un rato a beber algo, un leve escalofrío me recorre la espina dorsal. Muy despacio, me voy dando la vuelta hasta toparme con los brillantes ojos verde esmeralda del Creador que me siguió en el avión. No puedo creer que me haya encontrado. Pero, si me ha encontrado, eso quiere decir que los otros... 'No seas tonta' me reprende mi conciencia '.Primero ha venido a por ti, los otros seguro que están bien'. Salgo a correr y, en cuanto lo hago, el Creador me imita y sale detrás de mí. 'Oh, no' pienso. Salgo de la playa e intento dar con una calle segura para despistarle. Por desgracia, la primera calle que enfilo resulta ser un callejón sin salida.
-Mierda...
-Parece que no has tenido mucha suerte, ¿eh?
Me giro y veo al Creador en la entrada del callejón. Tiene una voz muy dulce para ser un Creador.
-¿Qué quieres de mí?
-Creo que es obvio, ¿no? Los Creadores y los Buscadores siempre han sido enemigos. Vosotros queréis que la tierra vuelva a florecer y a ser como era antaño. Nosotros queremos que la era de la tecnología alcance su máxima gloria. Y necesitamos deshacernos de vosotros para conseguirlos.
-Pero... ¿No lo entiendes? Si no cuidamos el último pedazo de tierra con vegetación, no importará que la era de la tecnología alcance el máximo esplendor. Todos moriremos antes de poder contemplar cómo nos hemos cargado el planeta. Todos. Incluido tú.
El Creador se queda pensando, y yo aprovecho para observarle con más detenimiento. En el avión me había parecido guapo, pero ahora que podía observarlo de cerca, me daba cuenta de lo poco que me había fijado en él. Tiene unos ojos verdes preciosos, que contrastan muy bien en su piel morena. Es algo más alto que yo, y la camiseta ajustada que lleva hace que se le resalten mucho los músculos.
-Me llamo Alaïs. Y tu eres Náyade, ¿me equivoco?
-No... ¿Cómo lo sabes?
-La organización de los Creadores está muy bien informada. ¿No eres muy joven para pertenecer a los Buscadores?
-Lo mismo podría decir yo de ti. Tengo 19 años, no soy tan joven.
-Yo tengo tu misma edad, así que estamos igualados.
Un momento, ¿qué hago hablando con un Creador? ¡Debería estar buscando a los Buscadores perdidos!
-Creo que debería irme-susurro
-Vaya, que pena. Yo que quería invitarte a un café... Otro día será.
Y desaparece. No puedo creer lo que acaba de pasar. El Creador, digo... Alaïs, me acaba de invitar a un café, con la promesa de volver a vernos. Mi cabeza es un hervidero de ideas, así que me dirijo a una cafetería cercana para descansar y poner en orden mis pensamientos. Entro y me pido un cola cao muy frío. Así podré aclararme. Cuando voy a pagar, descubro una tarjeta en el bolsillo de mi pantalón. En una esquina se puede leer el nombre de Alaïs, justo encima del símbolo de los Creadores. En la tarjeta también figuran su número de teléfono y su dirección de correo. La idea de que Alaïs pueda querer algo más de mi que quitarme del medio me desconcierta. Aunque parece que no tardaré mucho en descubrir qué se propone...